viernes, 10 de mayo de 2013

El jardín embotellado

El hombre llegó a la Luna en 1969 y David Latimer puso el tapón a su terrario en 1972. Desde entonces no lo ha regado una sola vez. De modo que el jardín “embotellado” ha cumplido ya sus cuatro décadas de total “autosuficiencia”. Y lo que le queda. “El jardín funciona como un auténtico ecosistema, sin pérdida alguna de agua y gracias al milagro de la fotosíntesis”, explica el jardinero “fiel” de 80 años y afincado en Surrey, al sur de Londres. “El oxígeno creado por la planta humedece el ambiente y genera un efecto parecido a la “lluvia”. Las hojas que caen a la tierra crean dióxido de carbono y los nutrientes, que luego absorben las raíces… Es el ciclo perfecto de la vida, contenido en una botella”.
Por Carlos Fresneda.




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